Leticia Feippe

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Todos hacen trampa

Estoy enojada. Mi hermana tiene 20, mi hermano 14 y yo 11. A mi hermano lo dejan ir a bailar y a mí no. Mi hermano hace trampa. Les dice que va a la matiné y se va a los bailes de grandes, les dice que no fuma pero yo sé que sí. Mis padres le creen a él, por eso yo no digo nada. Me quedo en casa mirando la tele.
Mi hermana es grande. Eso no me gusta. Tiene novios grandes que andan en auto. Yo no tengo novios.
Cuando mi hermana sale, los sábados, se parece a las que hacen promociones en la tele, me hace acordar a una tetona que hacía la promoción del Alto Avellaneda en Video Match. Yo tengo buena memoria y miro Video Match desde hace como cuatro años. Mi hermana se pone esos pantalones ajustados que usan las promotoras y se queja porque le marcan la panza. Entonces se los baja un poco, se parte la panza al medio y le pregunta a las amigas si así le queda mejor.
Mi madre no me deja vestirme así. Me hace ponerme las ropas de mi hermana cuando era chica. A mí no me gusta. En esa época se usaban los pantalones oxford y unos buzos con las costuras para afuera. Me visto siempre igual. Pero a mí me gustaría más tener pantalones como los que usa mi amiga Camila, que están más buenos. Camila es parecida a Natalia Oreiro pero más chica.
Son las diez. Mis padres quieren que me duerma, pero yo no quiero porque quiero mirar la tele. Hago durar la comida. Estoy comiendo churrasco. Lo corto bien chiquito para demorar más y poder mirar Video Match. Me gustan los Jaimitos porque dicen chistes de relajo. También hablan de política pero yo de eso no entiendo nada. No entiendo la de acá, mirá si voy a entender la de Argentina. Además, los políticos de Argentina son todos ladrones.
Mi padre me manda al cuarto porque dice que quiere ver un video. Yo le digo que quiero mirar Video Match, un ratito nomás, pero él me dice que quiere mirar un video y me manda al cuarto.
Mi hermano entra corriendo y dice “Pá, dame doscientos pesos”. Siempre hace lo mismo. Mi hermano le dice que son para la entrada y el taxi. Mi hermano le dice eso pero yo sé que va en ómnibus y que con lo que le sobra se compra cigarros.
En el cuarto tengo una tele blanco y negro, de esas que vienen metidas en una radio prismática. En la escuela me enseñaron que el volumen del prisma es área de base por altura. El volumen de la tele es más chico que el de la radio. Se ve todo como si me pusiera unos prismáticos al revés. El volumen de sonido lo tengo que poner bajo. Pero igual voy a mirar Video Match. Cuando era chica me gustaba Riquelme. Era gordo y tenía cara de choclo, pero me gustaba. Lo que no me gustaba era cuando mis compañeros de clase jorobaban todo el día con el “¿quién?” o mejor dicho “¿guién?” Le hacían burla y me daba bronca. Riquelme es uno solo. Pero nadie se acuerda de él. El otro día dije “¿guién?” y nadie se rió.
Mi padre prende la tele del comedor que es de 20 pulgadas. Pone el video. Yo pensaba que era alguna película de esas que no pueden mirar los menores. Pero no. Es un video de Sánchez Padilla. Ahora que me acuerdo, el lunes pasado no lo miró porque llegó a casa tarde. Yo ya me había dormido. Debe haberle pedido a alguien que se lo grabara.
Empieza Video Match. Hacen trampas, pero me gusta porque yo me doy cuenta. Ponen a Babe, el cerdito valiente, diciendo con voz finita “¿vos sos el pavito de la enana? ¿Qué te parece si vamos a ver al Cuervo?”
Yo me doy cuenta de todo. Más bien. Los chanchos no hablan. Eso es obvio. Tan boba no soy y tan chica tampoco.
Me traje el churrasco al cuarto. Estoy sentada en la cama y tengo el plato en la falda. No me gusta la palabra falda. Me suena a pollera de vieja. A mí me gustan las minis, como las que usa Mariana Arias, pero ella no me gusta. Las modelos son lindas pero son idiotas.
Marcelo se come un pancho y se le sale la mostaza de la boca. Me río. Se me cae el vaso de Coca. A veces mi padre compra Coca por si viene alguien. Mancho la sábana. Sánchez Padilla grita.
“¡Carolina! ¿Qué hiciste?”
Esto no lo grita Sánchez Padilla, lo grita mi madre.
“Nada”, le digo, “se me cayó el vaso, ya lo levanto”.
Estoy enojada. Le digo que ya lo levanto y me sigue gritando. Los padres son así. Si yo fuera grande no me gritarían. Me iría a los bailes y no estaría en casa para tirar vasos.
Sánchez Padilla no tiene reclames porque es un video. Video Match, sí. Pasan uno del tabaquismo. El lunes que viene nos van a pasar un video sobre el tabaquismo en la escuela y tenemos que escribir una redacción. Mi padre fuma Coronado. Cuando yo sea más grande voy a fumar Fiesta que son mejores. Pasan el reclame de Gran Hermano. Yo no lo miro siempre, solo a veces. En Gran Hermano se dan besos y hablan de relaciones sexuales. Mi hermana le da besos a los novios pero no sé si tiene relaciones sexuales. Yo nunca le di un beso a un varón. Pero si uno de los de Gran Hermano me pide, le digo que sí porque están buenísimos. Ahora estoy sentada en el piso. Me senté en el piso para ver más de cerca. Vienen los Jaimitos y dicen malas palabras por la mitad. Pero no puedo escuchar bien. Sánchez Padilla grita mucho. Parece un programa para sordos. Mi padre no es sordo pero lo mira igual. Le encanta. No sé por qué. Él dice que es uno de los ocho. Sánchez Padilla es feo, es viejo y cuando mi padre lo mira, los lunes, me tengo que bancar los reclames de “Grappamiel Vesubio” que los hace otro viejo más decrépito que Sánchez Padilla.
El video de Sánchez Padilla termina pero Video Match, no. Mi padre me dice que apague la tele, que ya es tarde. Yo quiero mirarlo hasta el final porque hoy está Enrique Iglesias. Yo gusto de él pero nadie lo sabe, solo mi diario íntimo. Mi padre me dice de nuevo que apague la tele. Esta vez me lo dice gritando. Se ve que se contagió de Sánchez Padilla. Me da vergüenza decirle que me gusta Enrique Iglesias y que por eso quiero seguir mirando Video Match. Apago. Si se duerme la prendo de nuevo, bien bajito. Si no se duerme voy a estar triste. Voy a extrañar a Quique. Sigo enojada y encima, no tengo sueño. ¿Por qué no puedo acostarme a las dos de la mañana? Me calienta. ¡Ah! Ya sé. Se me acaba de ocurrir una idea. Si no lo puedo ver hoy, voy a comprarme una foto de las que venden en 18 con la plata de la merienda del lunes. Y después la pego en el diario íntimo y le doy besos como los que mi hermana se da con los novios. ¡Sí! ¡Voy a hacer eso! Ya me pongo en campaña. La semana que viene voy a mirar Gran Hermano. Así aprendo.

This entry was posted on Monday, November 9th, 2009 at 4:24 am and is filed under Cuentos. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

2 Responses to “Todos hacen trampa”

  1. Esteban
    11:03 am on November 14th, 2009

    Ja ja, buenísimo.

  2. leticia
    7:41 pm on November 14th, 2009

    Qué bueno que te haya gustado. Los niños son impresionantes como narradores. Me encanta la parte en que dice que se quiere ser grande para ir a bailar y para no estar en la casa y tirar vasos, así no le gritan.

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