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Sobre Perú 5 (8.1.2018)

26221284_10215204467409213_1620119983298688773_oSalir de Cusco en bus es conocer el Cusco no turístico. Meterse en calles llenas de comercios y de niños que siguen de clase porque hubo huelga. Cuando el colectivo (una van que va hasta Ollantaytambo) empieza a subir la montaña, más allá de los 3399 msnm de Cusco, se ve que, al igual que en tantas ciudades de Latinoamérica, los pobres viven más cerca de las nubes. Casas a medio terminar, niños que juegan entre escombros o en lugares de compra y venta de metales, talleres. Desde ahí arriba, se ve Sacsayhuamán, lugar ceremonial de los incas, que queda un poco más arriba que el centro de Cusco. El colectivo sigue, sube y baja por el valle sagrado. La montaña y el valle son verdes. Llamas, ovejas, chanchos, terrazas, arado de bueyes. La van pasa por Chinchero, por Maras, donde algunos turistas bajan para conocer las salinas. Aparece el río. Es veloz, vivo. Sigue el verde de las montañas. Nubes y, en alguna que otra, algo de nieve. La van pasa por Urubamba y por casas al lado de la vía del tren.
En Ollantaytambo, la música suena por todas partes. Es el penúltimo día del festejo de Bajada de Reyes. Al ruido de los pájaros y al del agua de las acequias, se suma el de las bandas que marchan hacia la iglesia, con lluvia y todo. Algunos hablan quechua, otros español, muchos pasan de uno a otro intermitentemente. Una mujer pasa con un montón de maíz. En la puerta de la iglesia, un grupo de hombres con máscaras festeja con cerveza. Uno de ellos reta a otro porque se sacó la máscara, le dice que venga y que se la ponga. Un hombre destapa botellas de cerveza como si fueran de champagne y baña a todos los presentes, que se ríen. Los niños juegan disfrazados. La puerta de la iglesia está adornada con vegetales y juguetes.
Vienen los “mayordomos”, unos hombres a caballo. Llueve un montón pero no importa. Hay ponchos descartables talle único y algunos los usan. También hay techitos en las puertas de las casas de adobe.
Hay puestos de cerveza, de carne, de frutillada (una bebida a base de chicha y frutilla). Todo parece indicar que somos los únicos extranjeros. Nos preguntan si somos gringos, nos preguntan de dónde los visitamos, cómo son nuestros nombres. Sigue lloviendo. Desde la calle se ve cómo la gente de Ollantaytambo sigue acercándose a la fiesta y también se ve cómo bajan, allá arriba, chiquitos en la montaña, los turistas que subieron a las ruinas incas.

This entry was posted on Tuesday, January 9th, 2018 at 8:03 pm and is filed under Crónicas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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