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Sobre Perú 1

25626471_10215069839443598_4219624847161694119_oSobre Perú. Me están llegando mensajes desde Montevideo. Dicen que hace calor. Siempre que pienso en fin de año y en el primer día del año siguiente, pienso en calor. En el remojo cual cocodrilo en una piscina estructural. Ahora estoy escribiendo desde el desierto y la sensación de calor es parecida. No es igual que el calor uruguayo. En el desierto la garganta se seca. Al principio pensás que te agarraste un resfrío o una infección respiratoria. Después de unos días, te das cuenta de que solo es la falta de costumbre, de que no estás habituado a estar en un lugar en el que no llueve. Ayer pasamos en auto tres puentes que cruzan ríos secos. A los costados de la ruta, carteles anuncian geoglifos, patrimonio, pollo, pavo, sandía, fundos.
Estamos en Nazca. Dejamos atrás otro lugar desértico: Ica. Ica tiene oasis (Huacachina). Allí los buggies hacen piruetas en la arena cargados de turistas, saliendo cada diez minutos. Ica. Aun así, con todo ese movimiento, el silencio del desierto impresiona. Dan ganas de quedarse media hora sentada en la duna pero el chofer del buggy te llama para hacer sandboard. Y te tirás y está buenísimo. Y comés arena y la garganta se sigue secando pero qué importa.
Antes de Ica estuvimos en Lima. Comimos el pavo navideño, vimos cómo se descubría al niño del nacimiento (el pesebre; el niño tapado con un pañuelo) al llegar las 12.
Lima es enorme. Conducir en Lima es casi un deporte extremo que requiere concentración y no intimidarse con el ruido constante de cada claxon. Casi siempre está nublado. En Uruguay diríamos “se viene el agua” pero en Lima el agua no se viene. Creo que, cuando llegue a Uruguay, eso me va a jugar en contra y voy a salir sin paraguas. Miraflores es verde, es flores y costa, es surfistas, parques, restaurantes a cual mejor que otro, pisco sour. Barranco es ver desde la calle casas con atriles de pintores, cunas Montessori, poetas. Ahí tiene apartamento Vargas Llosa. Del otro lado de la avenida, almacenes pequeños, la policía en alguna esquina. Cercado de Lima es debate sobre el indulto, conversaciones espontáneas en las plazas que nuclean a varias personas con y sin banderas de Perú, que hablan y argumentan sobre Fujimori y sobre PPK, que generan aplausos, gritos y pasiones.
El Callao es puerto, aeropuerto, montón de gente.
Me falta hablar de la parte humana. Lo haré. Da para un libro.
Escribo esto (que es más pasado y presente que futuro) porque no me sale mucho lo de desear feliz navidad y feliz año, porque no entiendo por qué hay que hablar de “próspero” o de que el próximo sea mejor (eso me da la idea de que el anterior no fue bueno). Mi familia siempre se rió de cómo yo indagaba sobre el pasado, sobre quién era mi tatarabuelo o sobre cómo se organizaban las casas antes, etc.. Es que creo que no hay feliz año sin saber quién uno fue antes. Por eso, cuento sobre mi pasado reciente, el de los últimos días, que, con calor similar al de Montevideo, me dejó cosas muy lindas para contar en el 2018.

This entry was posted on Tuesday, January 9th, 2018 at 7:59 pm and is filed under Crónicas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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