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¿Por qué Lady Gagá tiene un vestido así?

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August 2nd, 2011 Posted 3:44 pm

Lady Gagá quería hacerse un vestido de carne.  No tenía muy claro por qué pero le parecía interesante.  Además, podía ir pellizcando pedacitos si le venía hambre mientras hacía cola en el BPS para consultar qué era el SNIS y por qué se lo estaban descontando ahora si en 1980 no le descontaban esa cosa.  Tenía una gran sospecha: ese recibo debía ser falso.  En 1980 eran de otro tamaño y de otro color.  Además, el importe estaba en millones de nuevos pesos y no en miles de pesos como ahora.  Lady Gagá preguntaba una vez al mes en el BPS:

-¿Usted me va a decir que los nuevos pesos son más viejos que los pesos?  ¿Por qué se llaman “nuevos” entonces?  ¿Me está tomando el pelo?

Quienes ya la conocían le cambiaban de tema y le regalaban pulseras hechas con broches tipo Niágara o anillos hechos con broches tipo Self.  Ella agradecía y se emocionaba hasta las lágrimas.

-¡Usted es un santo! -le decía al funcionario que la atendía y se iba contentísima.

Lady Gagá se olvidaba de algunas cosas pero no de sus ganas de tener un vestido de carne.  Por eso, un día fue hasta una carnicería de Fernández Crespo y empezó a mirar precios de carne para su vestido.  Como el precio de los cortes era demasiado elevado para cubrir todo su cuerpo, decidió abaratar costos.  Se hizo un vestido de paño lenci y lo decoró con patas de pollo porque el pollo estaba de oferta.  Contenta, salió a la calle temprano con su flamante vestido.  Se dirigió hasta el banco para ser la primera en solicitar un préstamo.  Esperó cuatro horas.  Cuando vio a los feriantes en Tristán Narvaja se dio cuenta de que era domingo y volvió contenta a su casa con su vestido nuevo.

Cuando llegó se dio cuenta de que faltaba una pata de pollo.  Seguramente alguien se la había comido en el ómnibus.  ”Con razón”, pensó Lady Gagá, “a ese muchacho se le caía la baba cuando me miraba”.  Y ella que había creído que era por otra cosa.  Lady Gagá era gagá pero sabía entender las situaciones de causa y efecto.

Para no perder un vestido tan hermoso, Lady Gagá pintó con un esmalte de uñas Topsy una pata de pollo en el lugar donde estaba la que había perdido.  ”Quedó igualita”, pensó.

Los días pasaron y Lady Gagá se dio cuenta de que no solo la gente del ómnibus se comía su ropa.  También lo hacían su gato y un sobrino que cada tanto venía a pedirle que le saliera de garantía para algo.  Pero Lady Gagá no se resignaba a perder una prenda tan hermosa y siempre pintaba con esmalte una nueva pata donde estaba la perdida.  Se sentía orgullosa por esto.  Si la gente se comía su vestido era porque era bueno: una delicia, una ricura.

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Lady Gagá

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July 31st, 2011 Posted 1:03 am

Lady Gagá está jubilada y es cliente del banco al que acude casi a diario a solicitar préstamos.Lady Gagá008

Al llegar al banco, Lady Gagá saca de su sutién una bolsa de nylon donde guarda los recibos de sueldo desde 1980.

Se la muestra al ejecutivo que la recibe.  El ejecutivo le dice “puede renovar su préstamo el mes que viene”.

Lady Gagá pregunta por qué la cuota de hoy no es igual a la de 1980 si ella nunca dejó de operar.

El ejecutivo le dice “puede sacar un préstamo paralelo a este”.  Lady Gagá insiste en que quiere renovar.  El ejecutivo le pregunta “¿cuánta plata quiere sacar?”  Lady Gagá le dice “¿cuánto puedo sacar?”  El ejecutivo le dice “puede sacar un paralelo de $ 1000 en 18 cuotas”.  Lady Gagá le dice “ah, ¿vio cómo podía renovar?”  El ejecutivo le explica que no es una renovación, que es otro préstamo.  Lady Gagá le dice “bueno, deme $ 500, no preciso más que eso”.  El ejecutivo le liquida el préstamo.  Lady Gagá se marcha y va a otra sucursal, se repite el diálogo y el otro ejecutivo le dice “puede sacar un préstamo de $ 500”.  Lady Gagá se enfada y dice que en otra sucursal le dijeron que podía sacar $ 1000, que la quieren estafar.

Lady Gagá canta en la parada mientras espera el ómnibus.  Compra pastillas de menta y se olvida del vuelto sobre el mostrador del quiosco.  Pierde todo lo que había solicitado.

Al otro día (que ya es el mes siguiente) Lady Gagá amanece con poker face.  Va al banco y renueva su préstamo, no sin antes quejarse y decirle a quien la atiende que en el otro banco no le quisieron hacer la renovación y, de paso, comenta que siempre la están estafando, que la cuota que pagaba en 1980 era mucho más chica.

Lady Gagá sale con su dinero y recorre muchas tiendas buscando termitas y un viso.  Como no encuentra, se compra un sobretodo y se gasta todo lo que tiene.  Aún no lo sabe pero pronto se convertirá en “Vieja en

sobretodo”.

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