Leticia Feippe

semiosis ilimitada

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Los lobos marinos

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March 2nd, 2012 Posted 11:46 am

(Posible versión de la narración oral ideada por Horacio Bernardo y Leticia Feippe en ocasión de contarle cosas importantes para la vida a mi sobrino Franco Feippe. Perteneciente al hipertexto El niño que metió la cabeza en el water y otras historias paraanormales)

Había una vez un niño que vivía en Castillos. Como todos los niños que vivían en Castillos iba a la escuela y, cada tanto, a la playa. Le gustaba la del Cabo Polonio porque se llegaba en camiones que se movían para todos lados. Pero no siempre podía ir porque tenía que pagar. Entonces muchas veces se llevaba una caña de pescar y conseguía aventón a cambio de un sargo, por ejemplo.
Sus padres detectaron que el niño era muy bueno para la pesca. Entonces le empezaron a pedir que fuera más seguido al Cabo. Y, como a él le gustaba mucho, no tenía problemas en hacerlo.
Cierto día a los padres se les ocurrió dejar de trabajar. ¿Para qué seguir haciéndolo si su hijo les traía pescado todos los días? Con la comida alcanzaba para vivir ya que en Castillos no había en qué gastar dinero. Bueno… Había un par de bares pero ellos no tomaban vino porque se los había prohibido el doctor y la Coca Cola preferían comprarla en el super. Entonces empezaron a quedarse en su casa mirando Intrusos y programas similares mientras el niño iba por el alimento.
Una tarde de invierno, el niño se puso triste. El mar no estaba amigable. No había buena pesca. Solo pudo pescar un pez y se le cayó del camión mientras regresaba. El pescado no había tocado el suelo cuando fue robado por una gaviota medio marmota.
Cuando el niño llegó a su casa con las manos vacías, sus padres se pusieron furiosos. Ya habían preparado todo para que el niño les cocinara el pescado y el niño había vuelto sin nada. Así que lo mandaron de nuevo al Cabo con la advertencia de que si no volvía con comida habría problemas. Volvieron al sillón y siguieron mirando un programa nuevo que se llamaba Bailando por un sueldo.
El niño sabía que ese día no habría pesca. Él era muy bueno pescando y si él no había podido pescar nadie más podría hacerlo. Preocupado, empezó a caminar por la playa.
Cerca del faro, se encontró con un lobo marino muerto y se puso triste. A él le gustaban mucho los lobos marinos. Había crecido escuchándolos y hasta los sabía imitar muy bien. Hacía “auauaúa” o como sea que se escribe la onomatopeya del lobo marino.
Entonces tuvo una idea. Sacó su cuchillo de pescador y le hizo un tajo al lobo. Después otro y otro, hasta que logró extraer de él filetes que parecían lomos de pescado.
Con eso y cruzando los dedos volvió a su casa. Se esmeró mucho esa noche. Hizo una salsa muy rica para que los padres no se dieran cuenta de lo que estaban comiendo.
A los padres les encantó la cena ese día. Y le dijeron:
–¿Viste cómo podías pescar? Queremos más. Mañana traenos el doble.
Y así lo hizo. Al día siguiente, les llevó ración doble de filetes de lobo marino encallado. Y los padres todos los días le pedían más y más. Tanto que comenzaron a comer ininterrumpidamente. Todo el día.
Engordaron mucho. Solo comían y miraban Intrusos. A veces hasta grababan los programas para verlos una y otra vez. Y comían tiritas de lobo marino con la mano, como si se tratara de papas fritas.
Engordaron tanto que un día se convirtieron en lobos marinos. El niño se preocupó pero siguió alimentándolos. Eran sus padres. Él los quería.
Al llegar la primavera hubo una inundación. El agua del mar llegó hasta Castillos y mucha gente se puso contenta porque la playa los había venido a visitar. Era una playa rara, tenía veredas en lugar de arena.
Cuando el agua llegó a la casa del niño, sus padres, ya convertidos en lobos marinos, se pusieron felices de llegar al mar (antes no podían hacerlo porque estaban muy gordos, poco ágiles y muy pendientes de Intrusos).
Chapotearon un poco en el agua y de repente se sintieron mal.
–-¡La tele! –gritaban–. ¡La Tele!
Entonces el niño se subió arriba del sofá que estaba flotando en el mar y desde allí les arrojó la tele.
–¡Acá tienen la tele! –dijo llenando los pulmones de aire y resoplando.
La tele se fue flotando y los padres del niño salieron nadando detrás de ella.
El niño se fue lejos pero en sentido contrario, saltando de un mueble flotante a otro. Decidió que quería vivir en un lugar más boscoso y viajar a la playa solo de vez en cuando.

Rey del aire

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February 24th, 2012 Posted 5:02 pm

En el carnaval de Artigas hay cosas importantes para destacar. Una es que todo está cantado en portugués. Las escolas do samba desfilan con sus carrozas y las damas y los caballeros que las ornan van allá arriba, altos, altos, parados en pequeños espacios en los que danzan y cantan al ritmo del samba enredo.

Otra cosa importante que sucede y que le juega en contra a los asistentes al carnaval de Artigas y a favor a los comerciantes es que entre escola y escola pasa como una hora.

Algunos asistentes al carnaval alquilan una mesa en la que comen y beben en esos intervalos, escuchando una y otra vez el samba enredo de la última escola que pasó. Se lo aprenden de memoria y luego de varios tragos cantan y bailan alrededor de las sillas de PVC.

Una vez, un señor de Montevideo, al que nadie conocía en Artigas, se arrimó a la avenida Lecueder para ver ese carnaval tan único. No alquiló mesa porque no conocía el sistema pero pagó una entrada baratita y se arrimó a la baranda para ver el desfile.

Fue hasta un puesto, pidió una cerveza y le preguntó al vendedor a qué hora empezaba el asunto. El hombre, que era de Artigas y pronunciaba todas las eses antes de las consonantes, contestó:

-Ya empezó, hace casi una hora.

El hombre de Artigas dijo esto sin necesidad de utilizar eses antes de las consonantes (la frase no las tenía).

Le dijo al hombre de Montevideo que, si quería, podía aguantarle la cerveza en la heladera para que no se le calentara. El hombre de Montevideo aceptó y se sintió feliz por haber sido tratado tan amablemente.

Pasaron diez minutos. El hombre de Montevideo, que bebía apoyado en el mostrador, vio a lo lejos un carro alegórico que se acercaba. Era hermoso, lleno de delfines y sílfides ataviadas cual hipocampos que danzaban contoneándose. Detrás, venían niños llenos de brillantina cantando en portuñol y vestidos como africanos.

El hombre de Montevideo, totalmente asombrado y feliz, terminó su cerveza y pidió otra que le vino muy bien para hacer tiempo mientras esperaba a la siguiente escola, que llegaría una hora después.

Así pasó la noche, entre escolas y cervezas, acodado de a ratos en un mostrador de lata, arrimado a la baranda en otros momentos.

Tomó mucho. Olvidó la cuenta y algunos comentan que también olvidó pagar. Pero nadie recuerda demasiado. Nadie lo conocía y el vendedor también se había emborrachado un poco.

Dicen que la cerveza hincha. Y así fue. El hombre de Montevideo se hinchó, se hinchó y se hinchó. Se hinchó tanto que comenzó a elevarse lentamente, como si fuera un globo lleno de helio.

Sobre las cinco de la mañana, cuando ya no quedaban casi escolas por desfilar, los asistentes al desfile vieron pasar por Lecueder a un globo con forma de hombre que volaba sobre la avenida. Nunca se dieron cuenta de que se trataba de un hombre con forma de globo. En ese momento, el vendedor de cerveza, que no recordaba si el hombre había pagado la cuenta, pensó “no importa, yo pago la cuenta de este maestro (ahí sí pronunció la ese para sus adentros); es una gracia de dios y la virgen”.

El hombre globo empezó a perder un poco de aire y eso, sumado al viento que sacudía sus ropas, lo hacía sonar como si fuera un pandeiro.

Asombrada, la gente empezó a mirar al cielo y a aplaudir gozosamente a ese carro alegórico que desfilaba fuera de concurso.

Al principio pensaron que se trataba de una publicidad pero cuando vieron que el hombre no tenía ninguna marca en su ropa (la había comprado en Quaraí y no tenía logo alguno), se convencieron de que no, de que se trataba de un carro único e irrepetible. El mejor de todos. Su remera decía “Rainha do bolero”. Y la gente lo vio. Y empezó a gritar vivas y elogios para Rainha, la nueva escola sorpresa.

Al finalizar el desfile, el hombre ya había aterrizado, a pocos kilómetros, en una ruta brasilera que conducía a Livramento.

Desde allí escuchó los gritos de euforia de la multitud que aclamaba a Rainha y corrió hasta Artigas para ver de qué se trataba tal alboroto. No tenía documentos pero no importaba porque en ese tipo de fronteras nadie controla nada.

Cuando llegó, ensopado, con la camiseta de Rainha do bolero pegada al cuerpo, la multitud se abalanzó sobre él y lo llevó en andas por Lecueder. Suponían que era el dueño de la carroza voladora.

Los pobladores de Artigas rogaron a la intendenta que autorizara a Rainha do bolero a participar del concurso, pese a no estar inscripta. La intendenta, que se debía a su pueblo y que quería seguir durmiendo -la habían despertado-, aceptó. Y así fue que la escola unipersonal Rainha do bolero ganó el desfile.

Como premio, el hombre de Montevideo recibió un camión cisterna lleno de cerveza y comenzó a tomar para festejar. Henchido de felicidad e hinchado de cerveza, nuevamente comenzó a elevarse y a flotar por el aire. Se elevó mucho y el viento lo llevó lentamente en dirección a Rivera, sonando como un pandeiro y recibiendo los aplausos de la multitud.

En Rivera, otro carnaval lo esperaría. Ahora, con currículum.

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Coming soon: Pulsamerica´s first literary event, and the launch of their new web page Palabras Errantes

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December 2nd, 2011 Posted 2:41 pm

Estimadísimos:

A partir de la próxima semana, la revista virtual Pulsamérica, web británica dedicada a la difusión de la realidad latinoamericana, presentará al mundo a ocho autoras uruguayas. Sus textos podrán ser leídos, en inglés y en español, en las siguientes fechas:

7 diciembre: Olga Leiva
14 diciembre: Inés Bortagaray
21 diciembre: Laura Chalar
28 diciembre: Fernanda Trias
4 enero: Laura Cesarco
11 enero: Sofi Richero
18 enero: Lucía Lorenzo
25 enero: Leticia Feippe.

http://www.pulsamerica.co.uk/literature/2011/11/27/palabras-errantes-an-editorial-by-cherie-elston/

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Brand new news: autoras uruguayas seremos publicadas en el Reino Unido

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December 1st, 2011 Posted 6:48 pm

Nos podrán ir leyendo en la web Palabras Errantes.

http://www.pulsamerica.co.uk/literature/2011/11/27/palabras-errantes-an-editorial-by-cherie-elston/

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Cuando lo leí pensé que era un chiste pero en ningún lugar dice que es un chiste. Por lo tanto, no es gracioso. Es patético.

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October 23rd, 2011 Posted 12:20 am

machismo portal

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Viaje en torta frita

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September 18th, 2011 Posted 7:11 pm

Un cuento del bicentenario, escrito por mail.

Un plato volador con forma de torta frita viaja al espacio exterior para defender al planeta DCS-R de los hombres grises que quieren alterar el ADN de las vacas para que no den más grasa.

Los hombres grises sostienen que las vacas en un principio fueron flacas y que fueron genéticamente modificadas por los hombres para ser gordas.  Suena convincente pero en realidad su plan tiene que ver con un horrendo secreto.  Los hombres grises quieren que las vacas sean flacas para eliminar los panes con grasa, las tortas fritas, el chocolate y todas las fuentes calóricas de la felicidad.  Entonces, si los pobladores del planeta DCS-R están tristes, les podrán vender muchas cosas.  Por ejemplo, mates de guampa adornados con caracolitos.

El capitán LBK conoce estos oscuros propósitos y quiere desenmascarar a los hombres grises que son unos fallutos.  El capitán LBK informa de esto a las autoridades y, si bien no le creen mucho, le dan el trabajo para que no esté ocioso.  Así, el capitán es puesto al mando de la nave que se dirige al espacio exterior para rescatar a las vacas que fueron secuestradas por los hombres grises y devolverlas a sus pasturas engordantes de la Banda Oriental del planeta DCS-R.

Las vacas se resisten.  Están bárbaro en el planeta de los grises.  Son top models y posan para Caras.  Pero LBK y su fiel asistente Agriel deciden traerlas igual de vuelta al país de las vacas gordas.  No solo porque son necesarias para la creación de tortas fritas sino porque, si las vacas desaparecen, no habrá mascota para el mundial del 2030.

El viaje es duro.  El capitán LBK y su tripulación deben atravesar innumerables peligros.  Luchan contra los cometortafritas, unos seres intergalácticos que mordisquean la nave porque en la rotisería no hay tortas y ellos quieren comer muchas porque justo está lloviendo.  La lucha es difícil pero el capitán LBK y su tripulación salen victoriosos y escapan.  Sin embargo, al rato caen en una trampa tendida por Mc Donald’s que quiere vender la Mc Frita alegando que en el sindicato de tortafriteros no cumplen normas bromatológicas.

Alterados por esto, los tortafriteros del planeta DCS-R se unen al prócer LBK, ganan la batalla, reparan la nave y emprenden el regreso.

Al llegar a su planeta, el capitán LBK y su asistente idean un plan para convencer a las vacas de que en ningún lugar van a estar mejor que en la Banda Oriental del planeta DCS-R.  Como el capitán LBK y su asistente hicieron un curso de negociación, logran un acuerdo que les sirve a todos.  Hay que satisfacer varias cosas: las vacas quieren ser flacas, los pobladores de la Banda Oriental quieren tortas fritas y los grises quieren mates de guampa para vendérselos a los pobladores del planeta DCS-R.

Entonces el planeta DCS-R contrata a los grises para que les hagan una lipo a las vacas.  Con la grasa que les quitan hacen tortas fritas y dejan a las vacas flacas.  Así que por ahí van dos grupos contentos.  Falta satisfacer a los grises.  Entonces Agriel, el fiel asistente del capitán LBK, que de chinos y rusos sabe un montón, averigua que en China y en Rusia se hacen mates de guampa sintéticos a mitad de precio.  Negocia con el Kremlin y con la fábrica de autos Chery QQ y consigue un buen precio para los grises.  Los grises, con toda la plata que generaron por poner a disposición del planeta DCS-R su tecnología de liposucción no invasiva, pueden comprar todos los mates de guampa sintética que se les antoje.  Los compran, les pegan caracolitos y se los venden a los pobladores de la Banda Oriental del planeta DCS-R y todos festejan y son felices para siempre.

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¿Por qué Lady Gagá tiene un vestido así?

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August 2nd, 2011 Posted 3:44 pm

Lady Gagá quería hacerse un vestido de carne.  No tenía muy claro por qué pero le parecía interesante.  Además, podía ir pellizcando pedacitos si le venía hambre mientras hacía cola en el BPS para consultar qué era el SNIS y por qué se lo estaban descontando ahora si en 1980 no le descontaban esa cosa.  Tenía una gran sospecha: ese recibo debía ser falso.  En 1980 eran de otro tamaño y de otro color.  Además, el importe estaba en millones de nuevos pesos y no en miles de pesos como ahora.  Lady Gagá preguntaba una vez al mes en el BPS:

-¿Usted me va a decir que los nuevos pesos son más viejos que los pesos?  ¿Por qué se llaman “nuevos” entonces?  ¿Me está tomando el pelo?

Quienes ya la conocían le cambiaban de tema y le regalaban pulseras hechas con broches tipo Niágara o anillos hechos con broches tipo Self.  Ella agradecía y se emocionaba hasta las lágrimas.

-¡Usted es un santo! -le decía al funcionario que la atendía y se iba contentísima.

Lady Gagá se olvidaba de algunas cosas pero no de sus ganas de tener un vestido de carne.  Por eso, un día fue hasta una carnicería de Fernández Crespo y empezó a mirar precios de carne para su vestido.  Como el precio de los cortes era demasiado elevado para cubrir todo su cuerpo, decidió abaratar costos.  Se hizo un vestido de paño lenci y lo decoró con patas de pollo porque el pollo estaba de oferta.  Contenta, salió a la calle temprano con su flamante vestido.  Se dirigió hasta el banco para ser la primera en solicitar un préstamo.  Esperó cuatro horas.  Cuando vio a los feriantes en Tristán Narvaja se dio cuenta de que era domingo y volvió contenta a su casa con su vestido nuevo.

Cuando llegó se dio cuenta de que faltaba una pata de pollo.  Seguramente alguien se la había comido en el ómnibus.  ”Con razón”, pensó Lady Gagá, “a ese muchacho se le caía la baba cuando me miraba”.  Y ella que había creído que era por otra cosa.  Lady Gagá era gagá pero sabía entender las situaciones de causa y efecto.

Para no perder un vestido tan hermoso, Lady Gagá pintó con un esmalte de uñas Topsy una pata de pollo en el lugar donde estaba la que había perdido.  ”Quedó igualita”, pensó.

Los días pasaron y Lady Gagá se dio cuenta de que no solo la gente del ómnibus se comía su ropa.  También lo hacían su gato y un sobrino que cada tanto venía a pedirle que le saliera de garantía para algo.  Pero Lady Gagá no se resignaba a perder una prenda tan hermosa y siempre pintaba con esmalte una nueva pata donde estaba la perdida.  Se sentía orgullosa por esto.  Si la gente se comía su vestido era porque era bueno: una delicia, una ricura.

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Lady Gagá

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July 31st, 2011 Posted 1:03 am

Lady Gagá está jubilada y es cliente del banco al que acude casi a diario a solicitar préstamos.Lady Gagá008

Al llegar al banco, Lady Gagá saca de su sutién una bolsa de nylon donde guarda los recibos de sueldo desde 1980.

Se la muestra al ejecutivo que la recibe.  El ejecutivo le dice “puede renovar su préstamo el mes que viene”.

Lady Gagá pregunta por qué la cuota de hoy no es igual a la de 1980 si ella nunca dejó de operar.

El ejecutivo le dice “puede sacar un préstamo paralelo a este”.  Lady Gagá insiste en que quiere renovar.  El ejecutivo le pregunta “¿cuánta plata quiere sacar?”  Lady Gagá le dice “¿cuánto puedo sacar?”  El ejecutivo le dice “puede sacar un paralelo de $ 1000 en 18 cuotas”.  Lady Gagá le dice “ah, ¿vio cómo podía renovar?”  El ejecutivo le explica que no es una renovación, que es otro préstamo.  Lady Gagá le dice “bueno, deme $ 500, no preciso más que eso”.  El ejecutivo le liquida el préstamo.  Lady Gagá se marcha y va a otra sucursal, se repite el diálogo y el otro ejecutivo le dice “puede sacar un préstamo de $ 500”.  Lady Gagá se enfada y dice que en otra sucursal le dijeron que podía sacar $ 1000, que la quieren estafar.

Lady Gagá canta en la parada mientras espera el ómnibus.  Compra pastillas de menta y se olvida del vuelto sobre el mostrador del quiosco.  Pierde todo lo que había solicitado.

Al otro día (que ya es el mes siguiente) Lady Gagá amanece con poker face.  Va al banco y renueva su préstamo, no sin antes quejarse y decirle a quien la atiende que en el otro banco no le quisieron hacer la renovación y, de paso, comenta que siempre la están estafando, que la cuota que pagaba en 1980 era mucho más chica.

Lady Gagá sale con su dinero y recorre muchas tiendas buscando termitas y un viso.  Como no encuentra, se compra un sobretodo y se gasta todo lo que tiene.  Aún no lo sabe pero pronto se convertirá en “Vieja en

sobretodo”.

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Hoy recomiendo

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December 3rd, 2010 Posted 2:11 pm

Almudena Grandes, Modelos de mujer

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Del feminismo real

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November 22nd, 2010 Posted 3:33 pm

Un estudio recientemente publicado por la Universidad de Broadway concluyó que, desde la irrupción de la corriente que se autodenomina feminismo, las mujeres no han hecho otra cosa que volverse cada vez más machistas. La investigación toma como punto de partida la comunidad Xutí, que habitó la zona septentrional del África durante los siglos VII y VI antes de la era cristiana. Los académicos de Broadway, luego de un análisis exhaustivo de los usos y costumbres de los xutíes vieron verificada la hipótesis de que ellos fueron la única civilización verdaderamente feminista que habitó el globo. A continuación se presenta un resumen del documento publicado por la universidad, donde puede apreciarse lo acertado de la premisa planteada por el grupo de investigadores: La comunidad Xutí estaba compuesta por unas 200 personas, de las cuales el 40 por ciento eran mujeres, siendo jefas de familia todas aquellas mayores de 18 años. Un elemento digno de destaque es el paralelismo existente entre esta población y algunas localidades contemporáneas en materia de organización. Las principales actividades del pueblo sucedían en torno a una plaza, donde cada domingo era celebrada una misa a cargo de la sacerdotisa de la comarca, elegida entre las más venerables mujeres por voto popular del que no participaban los hombres. La religión xutí no hacía referencia a la sexualidad de sus adeptos pero, consuetudinariamente, se había establecido el debut sexual de los hombres en el momento del matrimonio y el de las mujeres a los 14 años. A tales efectos existía un prostíbulo, donde ocho prostitutos casados satisfacían los más sublimes y perversos deseos de las púberes. Era tal el grado de desarrollo de esta civilización que había ideado un método anticonceptivo revolucionario. Consistía en un sistema compuesto por dos aros de mimbre, forrados con escroto de cebú y unidos por el mismo material. Uno de los aros estaba cubierto por un círculo de hojas de aruera cosidas y embebidas en vinagre. Este extremo del tubo se introducía en la vagina de la hembra y funcionaba como preservativo femenino, reutilizable hasta tres veces. Los hombres prostitutos, para optimizar su trabajo, ya que les era imposible mantener una erección las ocho horas que duraba la jornada laboral -los xutíes tenían leyes sociales-, se adosaban prótesis en la cintura, confeccionadas con penes de cabra embalsamados y revestidos con epitelio pancreático de pez martillo. A los 17 años las mujeres xutíes alcanzaban la madurez suficiente para formar sus respectivas familias. Entonces recorrían la rotonda de la plaza en carros tirados por caballos y silbaban y piropeaban a los hombres que, acompañados por sus padres, juntaban florecillas, al tiempo que se ruborizaban. Era difícil para las mujeres convencer a sus potenciales suegros para que las dejaran a solas con sus hijos pero, luego de regalar quesos y ornamentos diversos, los veteranos iban cediendo hasta ser completamente persuadidos. La vida conyugal no presentaba demasiadas particularidades. Las mujeres trabajaban en los sectores primario, secundario y terciario y los hombres se dedicaban a las tareas domésticas y a la crianza de los niños. Sin embargo, existía un grave problema que las mujeres xutíes no habían resuelto, pese a todos los simposios, seminarios y mesas redondas que habían organizado para lograrlo: el embarazo. Varios habían sido los abortos espontáneos provocados por el excesivo trabajo de estas mujeres, siendo las más damnificadas aquellas que se dedicaban a la metalurgia o a la doma de potros. Esto era motivo de preocupación constante de la sacerdotisa que, como benefactora del pueblo que democráticamente la había elegido, ideó un mecanismo para paliar la situación que trancaba el crecimiento vegetativo de su etnia. Una noche, luego de haberse reunido con la comisaria y la doctora a tomar unas copas, se dirigió al prostíbulo con su preservativo deliberadamente pinchado. Eligió a un prostituto que estuviera en condiciones de copular con su miembro real y se hizo embarazar. Al mes de gestación llamó a la doctora y le pidió que extirpara el embrión y que lo injertara en el vientre de un macho resistente. La doctora consiguió un ejemplar bastante robusto y, previa anestesia con opiáceos, procedió al transplante. La intervención resultó un éxito pero el organismo del hombre no resistió los puntapiés que meses después empezó a propinarle el hijo de la sacerdotisa, lo que hizo que el ejemplar del sexo débil fuera de rodillas hasta la choza de la doctora para rogarle que extirpara el feto. La doctora, que estaba en contra del aborto, se negó y el desesperanzado hombre embarazado decidió lanzarse al río desde un barranco. Los demás hombres del pueblo, aterrados por la situación -la sacerdotisa había dictado un decreto estableciendo que, a partir de ese momento, los hombres deberían encargarse de la gestación-, imitaron al hombre embarazado y se tiraron al río donde fueron comidos por los tiburones. Las mujeres xutíes, sin machos a los que fecundar, se dispersaron por el mundo y no tuvieron más remedio que adaptarse a las sociedades que las acogieron. Quienes hoy se hacen llamar feministas descienden de estas osadas hembras pero los efectos de la globalización impidieron que conservaran la pureza de ese feminismo real del que hacían gala allá por los siglos VII y VI antes de Cristo, cuando poblaban el África septentrional.

(Publicado en A palabra limpia/5, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2001)

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