Leticia Feippe

semiosis ilimitada

A propósito de productos culturales como la cumbia cheta, señora de las cuatro décadas, las novelas turcas o la autoayuda

Hace un buen tiempo que reparo en cosas tales como la crítica hacia la música o la literatura que es considerada comercial y, por añadidura, reprobable o a la que es considerada moralmente incorrecta. Me queda la duda de si me estoy refiriendo a un fenómeno que se da en Uruguay o si es algo mundial pero acá lo veo mucho. Sé que me ganaré muchas críticas de gente querida por esto pero yo defiendo a los intérpretes y creadores de esos productos. Básicamente, porque nadie está obligado a consumirlos, ni para padecerlos ni para disfrutarlos. Son todos opcionales. Paralelamente, considero que el efecto mainstream no solo comprende a estos productos. Hay mainstream en la academia, en la ciencia, en la literatura considerada “culta”, en cualquier grupo social. Ahora, el tema del momento es la novela turca Esposa joven. No la vi. Pero me llama mucho la atención que se critique su presencia en Uruguay. Creo que todo lo que sea ficción (literatura, telenovelas, canciones, cine, artes plásticas y la lista sigue) ni tiene la obligación de ser moralizante ni obliga a la gente a copiar nada. Hay muy buenas creaciones cuyos personajes son detestables. Hay películas y literatura sobre crímenes, sobre corrupción y eso no quiere decir que la gente actúe en base a lo que ve en la pantalla o a lo que lee. Hay personajes detestables y a la vez conmovedores. Hasta dibujitos animados maniqueos o dibujitos en los que la gente se pega o donde se promueven estereotipos. Hay canciones como Aserrín aserrán. Hay Caperucita. Hay Pulgarcito. Hay historias dolorosas por todos lados. ¿Si me parece que hay que proteger a los menores de los contenidos de los medios? Claro que sí. Para algo existe el horario de protección al menor y me parece bien que eso no solo refiera a los programas sino también a la publicidad. Leí que Esposa joven va a las 10 de la noche, por lo que la responsabilidad, si un niño la ve y si, además de verla, cree que lo que está viendo es un deber ser, no es de la tele sino de los responsables de ese niño. Creo que se sobredimensiona el poder de los medios y se subestima a la audiencia. En una época en la que la comunicación tiene lugar a través de tantos canales, no se puede decir que la tele sea obligatoria y vinculante, que sea el ejemplo a seguir y que, si algo que allí aparece contraviene las costumbres de un lugar, hay que prohibir ese algo. Nadie está obligado a mirar en la tele algo que no le gusta. Pero me da la sensación de que se va a mirar mucho la famosa novela, tal vez solo para tener de qué hablar. Aclaro que esta última frase tiene cero rigor científico. Es puro presentimiento.

This entry was posted on Friday, November 18th, 2016 at 3:38 am and is filed under Pienso, resuelvo, planteo y operaciones. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply





XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>